Branding Personal, una definición sensata y un plan de vuelo de 5 pasos para ponerlo en práctica
Todos los días salen nuevos contenidos donde se habla del tema, desde el enfoque de los especialistas en Branding (eruditos, iniciados, marketeros, publicistas, diseñadores, etc.) hasta las anécdotas de quienes han tenido que crear a pulso su marca personal como parte de su desarrollo profesional.
Desde el punto de vista práctico el Branding personal siempre ha existido, desde que el hombre camina por la tierra, el cavernícola que se pintaba la cara para destacarse del resto o el romano que ¨testificaba¨como una manera de dar seriedad a su palabra hasta el ejecutivo que se da el trabajo de responder de forma eficiente y acertada cada correo electrónico que le llega.
Antes, al Branding personal, solía llamársele honestidad, seriedad, compromiso, respeto, etc. (hay que tener en cuenta que también podemos incluir cualidades no tan buenas y sirven igual). Todas cualidades subjetivas por un lado pero que permiten dotar de características fácilmente identificables (en teoría) a una persona. Es común en la mayoría de las familias, la anécdota del abuelo que compró su primera casa con la palabra empeñada, porque la palabra empeñada antiguamente era tan fuerte como el más formal de los contratos. Cuando el abuelo daba su palabra era algo muy serio, claro, la palabra de algunos abuelos eran más ¨serias¨que la de otros. Como en todo en la vida.
El Branding de productos y servicios es una extensión precisamente del Branding personal, innumerables veces se repite la historia del artesano que comenzó en su pequeño taller haciendo pequeñas cantidades de zapatos, por ejemplo, y poco a poco, gracias a su seriedad, disciplina, sentido del detalle y habilidades técnicas convirtió el pequeño taller en una marca millonaria internacional. Esa gran marca lleva en su ADN el Branding personal de su creador, su enfoque, sus gustos, su evolución, su creatividad, su pasión.
Cuando hablamos de Branding personal, es fácil perderse en lo conceptual, sobre todo si los feeds de nuestras redes sociales están llenos de mensajes de eruditos y coaches (lo cual no tiene nada de malo) pero en la práctica, las pequeñas acciones que realizamos de forma eficiente y seria son más que suficientes en la mayoría de los casos para hacernos resaltar.
Guía Práctica del Branding Personal
Cuando nos hacemos conscientes de la necesidad de establecer o mejorar lo que para nosotros es nuestra versión profesional o pública pues lo ideal es seguir un plan de vuelo estructurado que permita enmarcar el proceso para ir trabajando en cada punto, medir avances y hacer ajustes.
1-. Establecer un marco referencial:
En la mayoría de las profesiones y oficios existe un sin número de referentes, si eres chef, por ejemplo, seguro conoces a Gordon Ramsay o Anthony Bourdain. Si bien es indudable el nivel técnico de este par de personajes lo que realmente los hace destacar es el enfoque hacia la cocina, el primero, casi un robot, con un nivel de perfección en su forma de cocinar que lo hacía implacable con sus aprendices y colaboradores. Capaz de detectar ¨errores de mil formas diferentes y sin ningún tipo de compasión. El segundo, precisamente todo lo contrario, un tipo con un nivel técnico increíble, pero con la perspectiva de que la cocina cotidiana de manos de pequeños chefs es la mejor, en pocas palabras, ¿quién mejor para cocinar un arroz thai que una vieja cocinera de un pueblo aislado en Tailandia? 0 sofisticación, pura pasión.
Si quieres darte a conocer como chef lo ideal sería (desde el enfoque del Branding personal), además de mostrar tus talentos técnicos en la cocina también mostrar todo lo que gira en torno a la comida, las sensaciones que produce, la cara de felicidad o asombro de los comensales cuando prueban un plato o el proceso de cocinar, los errores, la improvisación, etc.
Una vez que estableces tu marco referencial no te olvides de hacer una lista, no tiene que ser algo muy sofisticado, donde expongas de manera clara y precisa los puntos fuertes que te parecen ideales incluir dentro de tu Branding personal, siguiendo el ejemplo de los chefs, podría ser algo así:
- Soy un chef que crea contenidos para personas que no tienen tiempo para cocinar.
- Los platos son sencillos de hacer con cosas que todos, en teoría, tenemos en casa.
- Para cocinar los platos no se requieren mayores habilidades técnicas.
- Siempre utilizo una camiseta y una gorra negras con el logo en amarillo.
- En mis redes sociales siempre utilizan de fondo musical funk de los 70`s.
¿Te das cuenta de que la mayoría de los puntos son lugares comunes? Haciendo el ejercicio con seriedad podrás crear una matriz que te permitirá establecer estereotipos comunes a la actividad. Esa es la idea y como punto de inicio da lugar al paso 2.
2-. Encontrar y definir el agente diferenciador:
Una vez internalizado el marco referencial pues toca hacer el ejercicio nuevamente, pero con un enfoque opuesto, es decir, sabiendo qué cosas hacen todos los chefs, que cosas definitivamente no harías o qué cosas se te ocurren que podrían salirse de lo común y hacer de tu marca personal algo diferente, divertido, controversial, etc. por ejemplo:
- Voy a crear recetas que cuesten menos de 20 dólares.
- Voy a hacer platos gourmet con ingredientes que se consiguen en cualquier supermercado.
- Voy a enseñarte a crear platos de supervivencia en caso de un apocalipsis zombi.
- Voy a abrir cada contenido con una breve historia graciosa acerca del origen de la receta a manera de anécdota.
Ten presente que puedes tener varios agentes diferenciadores, que no tienes que ¨casarte uno por siempre, es decir, que los puedes cambiar, modificarlos, etc. a medida que vas evolucionando. El secreto para que algo perdure es la capacidad de adaptación.
3-. Ponerlo todo por escrito:
No hay nada que refuerce más un proceso o un esquema mental que plasmarlo sobre un papel. Nos permite interiorizarlo, adoptarlo y si es el caso modificarlo. Recuerda, no hay nada escrito sobre piedra, lo más importante es sentirse cómodo y empoderado.
4-. Preparar el protocolo para gestión de desastres:
Todos somos Zen como el Maestro Yoda hasta que nos topamos con un jefe, compañero de trabajo, cliente o proveedor grosero y autoritario.
He visto a personas tranquilas y centradas perder los estribos antes el abuso y la falta de respeto. Por eso, es necesario, casi imprescindible, tener un manual de acción y reacción claro, simple pero contundente para lidiar con las cosas que nos harían salirnos de nuestro eje.
El branding personal, como todo en esta vida, es susceptible a nuestras buenas acciones y reacciones y a las malas por igual. Nuestras reacciones a momentos incómodos también forman parte del proceso y como es usual pueden ¨tirar por la borda¨todo lo bueno que hayamos hecho.
Te cuento una anécdota personal: hace poco tuve que utilizar una cláusula muy particular que tengo en mis propuestas de trabajo y que en más de 30 años de carrera ha utilizado a lo más unas 4 veces.
El cliente, una firma de abogados, me contrataron para rediseñar su página web. Desde el instante 0 fueron renuentes a seguir la metodología que planteo como línea de acción imprescindible e innegociable a la hora en enfrentar un proyecto. Llenar Briefings, poner todo el material audiovisual en carpetas compartidas en DRIVE, el número de sesiones de cambios permitidas, todo está por escrito en mis propuestas y el cliente no solo aprueba de palabra o vía digital, sino que también al depositar el 50% del valor de la producción acepta mis condiciones y mis términos.
Pues desde el principio esta gente me dejó saber que yo era el diseñador web pero que ellos iban a hacer las cosas como a ellos les diera la gana. De hecho, la relación fue deteriorándose tanto que tuve que sacar mi ¨tarjeta roja¨. En mis propuestas hay una cláusula detallada donde dice que si el cliente incumple con alguna de las condiciones que dejo en claro para el desarrollo de su proyecto pues yo puedo de manera unilateral y sin mayores explicaciones dar por terminada la relación contractual. En español: ¨Hacemos las cosas a mi manera (por eso me contrataste) o no hacemos nada.
Fui paciente, lo intenté te lo juro, pero no se pudo. Y aunque tuve un par de episodios de rabia luego de que el cliente y su asistente se dirigieran a mí de mala manera, al final prevaleció la cordura jajajajaja y bastó con mandar un correo con tono corporativo para salir de ese karma. Obviamente antes hice respaldos, tomé fotos, imprimí y organicé todos los correos enviados y recibidos, hice entrega formal del claves y accesos, TODO.
Para no dejarte con el chisme a medias te cuento que el cliente respondió el correo diciéndome, palabras más, palabras menos, que yo no había dado la talla. Mi ego no es frágil, el que tenía su web antigua en ruso (jajajaja en ruso) era él. Ahora tiene algo bien hecho. Salí de ese karma sin perder la compostura. ¿Me provocó mentarle la madre? ¿Mandarlo a bañarse con jabón azul? ¡Pues claro! Pero no lo hice. ¨Genio y figura hasta la sepultura¨.
5-. Poniéndose manos a la obra.
Este secreto se lo aprendí a un gran tutor que tuve: Cuando podemos abstraernos y vernos como una marca, como un producto, no como Carlitos Morales el hijo de la vecina sino como Carlitos Morales Branding CMO pues la cosa cambia. Podemos (o deberíamos) vernos en 3era. persona, desde arriba y tomar decisiones corporativas sobre nosotros mismos y la forma en la que trabajamos.
Si alguien compra un chocolate y al abrirlo descubre que está en mal estado pues sería absurdo ponerse a pelear con el chocolate en el medio de la calle, el procedimiento normal sería llevarlo a la caja de donde lo compramos y exigir el cambio. En el branding personal debe pasar lo mismo. Peticiones, quejas y reclamos se reciben por correo, se gestionan buscando al máximo la satisfacción del cliente y se responden por la misma vía para darle formalidad al proceso. Nada de mensajitos de WhatsApp con memes chistosos. Todo serio y formal. De esta forma te estás tratando y actúas como una empresa, así seas tú solo en tu casa con una laptop. La ventaja más importante es que puedes dejar de lado sentimientos, ego, opiniones personales y actuar con frialdad, a la yugular.
El enfoque y la práctica deben ser amplios, desde firmas de correo, propuestas detalladas por escrito, metodologías de trabajo (brief, CRMS, etc.) certificaciones bancarias, facturas legales, todo. Como te he explicado antes, tú eres tu empresa y debes manejarte como tal.
No hay límite para lo formal y estructurado que puedes ser con tu marca personal, lo importante no es llenarse de metodologías sino de ser prácticos y organizados.

